Yiziling Liang, viola  

Teatro Jovellanos, 8 de Febrero de 2017

Por Ramón Avello

Crítica del Concierto de la Filarmónica Gijonesa.
Yiziling Liang obtuvo el pasado verano el primer premio en el Concurso Internacional de Viola de Llanes y por lo que escuchamos esta semana en Avilés, Gijón y Oviedo en conciertos organizados por las tres sociedades filarmónicas asturianas, el jurado no se equivocó.  El miércoles, en el Teatro Jovellanos, la jovencísima violista china, acompañada al piano por Patxi Aizpiri ofreció un concierto delicado, atractivo y de honda belleza. El concierto de Yiziling Liang es el primero de un breve ciclo organizado por la Sociedad Filarmónica de Gijón dedicado a jóvenes intérpretes, que continuará el próximo 22 de Febrero con la pianista Laura Mota Pello.
Más que la técnica precoz, lo más sorprendente de Yiziling Liang es la musicalidad interior. Esa capacidad de canto meditativo, fluido, de un lirismo reflexivo y equilibrado, por encima de virtuosismos técnicos, fue el mayor atractivo del concierto.
Se inició el recital con tres movimientos -“Preludio”, “Sarabanda” y “Giga”-, de la “Suite Nº 6 para violonchelo solo”, de Bach, en transcripción para viola.  La única queja que se le puede poner a la interpretación es que no se haya tocado la suite entera. Sonido equilibrado, efectos sugerentes de eco y una rica variedad sonora fueron notas características de una hermosa interpretación de Bach. Otro de las cimas del concierto fue la versión de la “Sonata Nº 120, nº 1 para viola y piano” de Brahms. Obra original para clarinete, el propio compositor realizó la transcripción de viola. Una versión confidencial, tierna y meditativa y con un claro carácter dialogante de la viola con el pianista Patxi Aizpiri.
De las otras obras, la romanza de Bruch, pese a su carácter de un romanticismo algo exacerbado fue tocada con contención expresiva. Incluso en las obras más brillantes, con pasajes pirotécnicos, como la “Fantasía” de Hummel o la popular “Campanella”, de Paganini, fueron tocadas respetando siempre la precisión técnica, con un especial cuidado en la musicalidad y el calor interior, siempre por encima del brillo y la floritura. Como propina, el dúo Yuziling Aizpiri interpretó una variada canción popular china.