Unidad a cuatro manos

Teatro Jovellanos, 8 de Mayo de 2013

Por Ramón Avello

El dúo de piano “Nexus” se presenta en el programa como “cuatro manos y un sólo espíritu”. La definición es acertada. Desde hace casi veinte años – en la música de cámara el tiempo imprime carácter – los pianistas Mireia Fornells y Joan Miquel Hernández forman una sólida unidad en esta difícil interpretación de la música para dos pianos. Gran parte de la música para piano a cuatro manos parece buscar, por una parte, la paleta orquestal y la proyección sinfónica, y por otra, la añoranza y la intimidad dialogante de la música de cámara. Un buen dúo de piano, como el que escuchamos el jueves en el concierto de la Sociedad Filarmónica de Gijón, tamiza el color de una orquesta sinfónica y recoge el sentido comunicativo y dialogante de la música de cámara.
Parte de la música que interpretó el dúo Nexus se escribió para cuatro manos y luego fueron transcritas y reelaboradas orquestalmente. En ese sentido, se da una vuelta a los orígenes, de innegable encanto, en estas versiones pianísticas. Así, en “Mi madre la oca”, colección de cinco piezas infantiles de Ravel, la versión de piano no es tan deslumbrante como la orquestal, pero lo que se pierde en brillo se gana en sencillez e ingenuidad. En la Rapsodia Española, el piano, con esa doble combinación de riqueza rítmica, virtuosismo trepidante y un color tímbrico conseguido por la variedad de ataques melódicos por parte de Mireia Fornells, evoca la sonoridad orquestal en una versión vibrante y de una gran fuerza emocional.
Las otras obras del programa fueron una versión encantadora de las “Cinco danzas húngaras de Brahms, una habanera tango, dentro del mejor espíritu de la música de salón, de Samuel Barber, y una versión muy poética y delicada del Rondó en La para piano a cuatro manos, de Schubert. Luego, tras los aplausos entusiastas del público, vinieron tres propinas –Ligeti, Barber, Schumann–, para completar un concierto sorprendentemente encantador.