Pianísimos lejanos

Teatro Jovellanos, 7 de Noviembre de 2012

Por Ramón Avello

Este año, el 1.º Premio del Concurso de Piano “Paloma O’ Shea” quedó desierto. El 2.º Premio, en este caso el más alto galardón, lo obtuvo Ah Ruem Ahn. Con este motivo, la jovencísima pianista coreana ofreció el miércoles para la Filarmónica de Gijón un recital que corrobora que en piano y en muchas otras actividades, la disciplina oriental y concretamente el eje chino coreano, están pisando fuerte y acabarán dominando el mundo.

Ah Ruen Ahn es una pianista de una gran técnica, pero a veces, desenfoca con estilísticamente las obras. Es el caso de los “Impromptus” de Schubert, envuelto en una variada gama de pianísimos que vedaba los relieves de un Schubert más expresivo y dramático. Por ejemplo en el “Improntu en la bemol”,sobre un tema que recuerda la canción infantil “Yo soy la viudita/ del conde Laurel”, la excesiva y continuada delicadeza de los matices nos daba un lirismo demasiado concentrado y como lejano, pero falto de emoción y vida.

Frente a ese Schubert en mi opinión no muy convincente, Ah Ruen Ahn mostró su técnica sin duda prodigiosa primero en la explendida “Sonata para piano”, de Bartok, una composición que, si la memoria no me engaña, el propio Bartok tóco hacia los años treinta en la Filarmónica. Ah Ruen Ahn entresacó ritmos frenéticos en ostinato en el Allegro inicial, una sonoridad intencionadamente hierática en el tiempo lento y un vigor teñido de breves evocaciones folkóricas en el movimiento final. En la segunda parte, “Los Cuadros de una exposición” de Mussorgsky, fueron un paseo para su técnica.