Respirar por la piel

Teatro Jovellanos, 17 de Octubre de 2012

Por Ramón Avello

En los grupos de cámara, la veteranía es un grado. El conjunto Czech Chamber Soloists o en castellano Solistas de Cámara de Chequia que dirige Ivan Matyas, concertino del grupo, lleva tantos años tocando juntos que se conocen y se responden hasta en el más mínimo matiz. El miércoles pasado abrieron la temporada de la Filarmónica con un concierto muy atractivo y compacto.

Del amplio programa, destacamos en primer lugar la versión de la “Serenata para cuerda en Mi mayor”, de Dvorak. Los solistas checos nos ofrecieron una versión muy intimista, recreada en sus cinco movimientos con una sólida unidad de conjunto, reforzada por el principio cíclico de repetición de los temas en el Finale. Un Dvorak muy poético, ligeramente melancólico, por ejemplo en la contención del vals, y exquisitamente dialogante.

Vilem Veverka, el oboista que actuó con los Solistas Checos” es un intérprete verdaderamente excepcional. Su “fiato” es tan prolongado que puede modelar fraseos sin que aparentemente tome aire. Es como si respirase por la piel. La versión del concierto de Teleman, jugando al contrapunto con la orquesta, la interpretación de Vivaldi y sobre todo la bellísima propina del “Adagio” del “Concierto en do menor” de Benedetto Marcello, fueron un prodigio de técnica respiratoria y sobre todo de sensibilidad.